Curso de Finanzas: día 1


Hoy he comenzado el curso de Finanzas de empresa con los alumnos de ingeniería en Tecnun. Para empezar, hemos hecho el análisis de una empresa facilita: una que gana dinero y guarda una enorme tesorería para acometer sus proyectos de inversión sin agobios, sin presiones.

Mostrar el primer día una empresa bien gestionada desde el punto de vista financiero permite dar a los alumnos una imagen de a lo que parecerse cuando se encuentren en situaciones complejas.

Hemos hecho solo el análisis ya que no había diagnóstico ni problemas graves que resolver. Por supuesto, cualquier empresa puede mejorar y debe buscar vías de crecimiento. Pero eso son asuntos más relacionados con la estrategia que con las finanzas.

Lo primero que recomiendo hacer en un análisis financiero y económico es mirar la caja. ¿Hay caja? ¿Cuánto tiempo va a aguantar la caja? ¿Tenemos más caja que hace un año o menos? La empresa que hemos analizado tenía caja para más de 200 días y tenía más caja y más días de caja que hace un año. Es una situación que permite dormir tranquilo y descansar para poder tomar decisiones mejores.

Lo segundo que hago es analizar el Fondo de Maniobra. ¿Existe Fondo de Maniobra? ¿La tendencia es a que éste se incremente o disminuya? La empresa tenía fondo de maniobra positivo y creciente. No se vislumbraban nubarrones por este lado tampoco.

Como complemento a los dos puntos anteriores, se puede analizar el ratio de solvencia y el ratio de liquidez. En ambos casos, como era de esperar, la situación era idílica.

Es importante señalar que la falta de caja nunca es un problema sino el síntoma de un problema. Es decir, la consecuencia de los problemas de las empresas se acaba reflejando en la falta de caja. Solucionar la falta de caja es lo primero que hay que hacer pero eso no significa que se hayan resuelto los problemas de base. Esos hay que buscarlos y solucionarlos.

Para buscar la raíz de los problemas, sugiero analizar la cuenta de resultados. El primer número que hay que descubrir el punto muerto; es decir, la cifra de ventas que hay que alcanzar para que la empresa genera caja positiva. Después hay que preguntarse qué tan lejos estamos de ese punto muerto. Si uno está vendiendo por debajo del punto muerto, hay que buscar soluciones para alcanzarlo ya sea por incrementar ventas, mejorar el margen bruto o reducción de gastos fijos o una combinación de todas ellas. Si una empresa está por encima de su punto muerto, tiene que tratar de alejarse lo máximo del mismo. Esto permite enfrentar crisis duras sin necesidad de restructuraciones agresivas.

El siguiente paso es analizar el endeudamiento de la empresa a corto plazo y a largo plazo. Es decir, analizamos la estructura del pasivo. En general, lo recomendable es tener vencimientos de las deudas lo más largos que sea posible. La estructura del pasivo no es una decisión compleja pero asusta comprobar cómo muchas empresas lo descuidan y acaban trabajando casi exclusivamente para pagar los intereses y devolver las deudas.

Finalmente, cuando una empresa entra en crisis, es esencial analizar los activos de la misma para decidir de cuáles se puede prescindir y además hacer caja. Esta liquidación de activos permite a la empresa incrementar su caja o disminuir el endeudamiento a corto.

Hoy hemos visto una empresa sin problemas ni de cuenta de resultados ni de balance. Mañana veremos un negocio con unos cuantos problemas.

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