Sostenibilidad, Fondos Next Generation y Canal Roya


Pico Canal Roya, Espelunciecha, ibones de Anayet y Anayet desde Punta Malacara.

Mucho se ha escrito sobre la unión de las estaciones de esquí de Formigal con Astún a través del valle de Canal Roya. El artículo de Eduardo Martínez de Pisón en Quercus compara la obra con el hacer un aparcamiento en el lugar del Museo Del Prado.

No pocas plataformas se han erigido en contra de la obra en base a argumentos ecológicos, inadecuación del proyecto a una situación donde las precipitaciones de nieve están yendo a menos y lo innecesario o poco prioritario de esa inversión.

En mi caso particular, el proyecto me causa rechazo por tres razones adicionales:

  1. Dado que el Gobierno de Aragón no tiene dinero ni para acabar las autopistas que deben unir el Pirineo con la meseta y el País Vasco, la obra se va a pagar con dinero europeo del plan Next Generation. Dicho plan tiene como objetivo el construir una Europa más digital, más verde y más resiliente. Hay que retorcer mucho los argumentos para alinear el proyecto con esos tres objetivos de la Comisión Europea.
  2. La Organización Mundial del Turismo recoge en sus análisis sobre el turismo de nieve las tendencias de futuro dado el cambio climático, tecnológico y social. Las tendencias a futuro se agrupan en torno a la inversión en infraestructuras verdes y experiencias de viaje de bajo impacto. No parece que la inversión en cuestión esté alineada con estas tendencias. Hay que decir que la tendencia de hacer más con menos no es una excepción que solo se dé en el sector del turismo de nieve. Aplica a todos los sectores económicos tal y como describe Andrew McAfee en su libro «More from less» donde sostiene que el progreso económico se va a realizar con el consumo de menos recursos materiales. Una tendencia que ya se ha iniciado en Estados Unidos.
  3. He visto pocos números con relación a la Sostenibilidad económica del proyecto. Los cálculos de la inversión se remontan a 2015 y se estiman en 41,3 millones. El Gobierno de Aragón calcula (no sé cómo) que se pueden esperar un 10% más de esquiadores lo que asciende a 120.000 esquiadores más por temporada. Creo que en la base del cálculo está el total de esquiadores que ha tenido Aramon en la anterior temporada, lo que incluye esquiadores de estaciones que no están ni en el Valle del Aragón ni en el Valle de Tena. Tomando los datos de facturación y de nuevos esquiadores, el retorno de la inversión se mueve entre los 5,3 años (siendo extremadamente optimistas en los supuestos de partida) y los 23,9 años siendo más realistas. Dada esta variabilidad, estoy convencido de que la sostenibilidad económica del proyecto no resiste un buen análisis de Montecarlo. Una eminencia como Pablo Fernández, profesor de Finanzas de IESE y muy relacionado con Sallent, podría hacer unos números sensatos.

Desgraciadamente, los números parece que no se han hecho correctamente o completamente. Parece que da igual si sale bien como si sale mal. Nadie se va a hacer responsable como muy bien describe Nassim Taleb en su libro «Skin in the Game». Los políticos actuales no responden de sus malas decisiones y, por ello, están dispuestos a sacrificar un valle precioso por una infraestructura innecesaria que probablemente no van a poder sostener económicamente por que, como ya se ha dicho, los accesos al Pirineo siguen sin estar terminados (y no se sabe cuándo lo harán) y que no se alinea con nada que ayude a construir el futuro.

Espero que Eduardo no tenga que tirar de las piernas del ingeniero como «el fantasma de Whymper» y que Canal Roya se conserve tal cual está por muchas décadas.

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