¿Cuántas décadas vamos a seguir perdiendo?


Acaba de salir el informe europeo de innovación donde España va perdiendo posiciones con respecto a otros países de la UE. Me da la sensación de que el resto de países nos sobrepasan por todos los lados.

Cuando empecé a trabajar a inicio de los 90, España se lamentaba de que se había perdido una década con la reconversión industrial y el necesario trauma que supuso la entrada en la UE.

En el 2008, cuando empezaba la crisis de las hipotecas basura, fuimos conscientes de que los años de bonanza los habíamos dedicado al ladrillo y se volvía a hablar de la década perdida.

Al inicio de la pandemia, he vuelto a escuchar lo de la década perdida e incluso en España, algunos han puesto sobre la mesa la necesidad de una política industrial.

Hace pocos días, ha sido tendencia la etiqueta de #sinciencianohayfuturo. Parece que la opinión pública se lamentaba de la falta de recursos y compromiso de lo público con la ciencia y los científicos.

Para mí, nuestro problema es otro. Tenemos las personas y tenemos medios. Nuestro problema es cultural. Como Sociedad, nos faltan valores para la ciencia, la innovación, la cultura, la creatividad y la imaginación y nos sobran un montón de prejuicios y tonterías.

Nos falta liderazgo y nos sobra burocracia. Faltan personas con perspectiva capaces de crear ámbitos y entornos donde se pueda desarrollar una actividad creativa. Sobran normas, evaluaciones, documentos y encuestas que no sirven más que para perder el tiempo y justificar el sueldo de gente con poca imaginación.

Nos falta curiosidad y nos sobra el aburrimiento. Sin curiosidad, uno no se hace preguntas. Sin preguntas, no se avanza. Punto.

Nos falta ambición y nos sobra autocomplacencia. Necesitamos ambición para cambiar el mundo y hacerlo mejor. Nos sobra autocomplacencia de esa que te hace mirarte al ombligo y pensar que es el único del mundo como si nada existiera más allá o no hubiera existido nada antes del mismo.

Nos falta cerebro y nos sobran ladrillos. Nunca he entendido que el presupuesto de I+D+i se gaste en edificios nuevos pero luego no haya dinero para investigadores. No entiendo que los investigadores tengan unas condiciones laborales en términos económicos y de estabilidad insalubres porque un político tiene necesidad de hacerse una foto para el periódico inaugurando un nuevo “centro de investigación” muy fotogénico pero vacío de neuronas.

Nos falta conocimiento y nos sobran indicadores. Para que el fruto de la investigación sea positivo hay que conocer el estado de la técnica de aquello sobre lo que se investiga. No sé qué indicador puede medir esto. Supongo que ninguno que sea fácil. Es más sencillo perseguir indicadores inútiles como € de subvención conseguidos en el H2020 o número de proyectos de la UE aprobados.

Nos falta excelencia y nos sobran procesos. Los procesos están bien pero la chispa creativa, la imaginación se desencadenan en lugares rarísimos como un paso de cebra o la ducha. La creatividad y la imaginación surgen en el cerebro excelente pero no excelente porque es intrínsecamente mejor sino porque se ha preparado y ha vivido en un ambiente que respira excelencia, no procesos.

Nos falta cambio y nos sobra conservar. Este país tiene pánico al cambio. No es de extrañar lo que ha pasado con la Nissan. Mi eslogan dice “No al automóvil” pero cuando me cierran la Nissan, lo primero que hago es protestar para que no la cierren. Esquizofrenia que finalmente apuesta por conservar la Nissan frente a la pancarta a favor de un mundo sin coches. El cambio y la revolución son solo eslóganes; no hay imaginación para realizarlos. No hay cabeza para imaginar algo distinto y mejor.

Nos faltan patentes y nos sobran eventos. Antes de solicitar una patente, uno debe ser discreto; huir de eventos y conferencias. La investigación y los inventos no se hacen con público. Se hacen en la soledad del laboratorio o del banco de pruebas. Con suerte si tu investigación y tus inventos son excelentes, antes de morir, te darán un Nobel. Es el único evento que te interesa. Lo demás es hacer el indio.

En fin, nos falta libertad y nos sobra planificación. La creatividad es posible cuando hay libertad, a las personas se les deja hacer y se confía en que harán un buen trabajo. Tratar de que la innovación ocurra de acuerdo a un GANTT perfectamente detallado y calendarizado es no tener ni la más remota idea de cómo funciona la mente y los equipos de trabajo creativos.

No hacen falta recursos, hace falta un clima adecuado. ¿Cuántas décadas vamos a perder antes de empezar a cambiarlo?

2 pensamientos en “¿Cuántas décadas vamos a seguir perdiendo?

    • Muchas gracias Miguel. Efectivamente, necesitamos visión a largo plazo. Con respecto a las instituciones, deben convencerse de que la subvención es dinero malo. El dinero bueno es el de los clientes y así es como debe trabajar una administración; comprando a los innovadores y exigiendo como clientes y usuarios más allá de formularios que todo el mundo sabe hacer. Lo que hoy tenemos en Europa son proyectos de I+D perfectamente documentados, ejecutados en plazo, forma y ajustados a presupuestos que no sirven para nada porque esos documentos no reflejan la realidad de lo realmente ejecutado que es ¿?

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