Manejando la crisis.


Algunos aprendizajes de esta crisis y algunas otras.

Esta entrada es como un cuaderno de campo con apuntes surgidos en las trincheras de algunas crisis económicas, financieras y algún incendio. Ahora le añadimos la pandemia. Espero que seamos antifrágiles y lo que no nos mata, nos haga más fuertes.

  1. Un buen diagnóstico es el 50% de la solución. No se trata de hacer un diagnóstico perfecto pues siempre falta información. El diagnóstico tampoco es estático El diagnóstico mejora con el tiempo y con la información que se obtiene a medida que se toman decisiones y se aprende cómo éstas van transformando la propia realidad.
  2. En el diagnóstico, hay que separar el ruido de la información. El ruido es ruido; no aporta nada. No hay que perder el tiempo con el ruido. Uno de los ruidos peores es el que trata de identificar a los culpables. El buen líder maneja la nave en la tormenta, ni busca culpables ni se rodea de ruido o gente ruidosa. En el diagnóstico, se apaga el ruido y no se buscan culpables. Ya habrá tiempo. Este segundo paso no es fácil ya que tendemos a hacer caso al que hace más ruido.
  3. En el diagnóstico, se busca a las personas con conocimiento y creatividad capaces de entender el problema y proponer soluciones sencillas, completas y nunca simples. Estas personas, que no hacen ruido, tienen autoridad y suelen estar rodeadas de buenos equipos. Un buen diagnóstico busca fuentes de información en personas con autoridad. Buscar la autoridad es un paso más difícil que el anterior pero es imprescindible para tener un buen diagnóstico.
  4. Al diseñar la solución, no hay que reinventar la rueda. Muchas empresas, organizaciones o sociedades han pasado por situaciones parecidas; no exactamente iguales pero sí parecidas. No hay que tener miedo a entender cómo problemas parecidos han sido resueltos antes. Hay muchas decisiones y acciones que se pueden copiar o replicar de manera inteligente. No hay que reinventar la rueda, hay que tomar buenos puntos de referencia y estar abierto a conocer nuevos.
  5. Los puntos de referencia, el conocimiento y la autoridad están en cualquier punta del mundo: a la vuelta de la esquina y en Nueva Zelanda.
  6. Las soluciones, las decisiones y las acciones se aplican por personas concretas, de manera concreta y en sitios concretos. Ya lo dijo alguien de manera inteligente: Think global, act local. En organizaciones grandes, hay que minimizar los pasos y los niveles organizativos entre lo global y lo local.
  7. La iniciativa siempre es personal. Las organizaciones, privadas o públicas, no tienen iniciativa. Hay personas con iniciativa y personas sin iniciativa. Hay personas cuya iniciativa se alinea con las soluciones y hay de las otras. En una crisis, hay que rodearse de personas con iniciativa con las que comunicar permanentemente; personas que entiendan el diagnóstico, comprendan por dónde va la solución y que con libertad, responsabilidad y sin supervisión hagan lo que hay que hacer.
  8. La parte económica de las crisis: la economía va de asignar recursos y gestionar riesgos para maximizar la creación de riqueza a corto y largo plazos. Una crisis demuestra que esa creación de riqueza es muy distinta a corto y largo plazo. El enfoque en el corto, en medio de la crisis, es para sobrevivir. El enfoque en el largo es para crecer. Si no sobrevives, no creces. Pero si no creces, no creas riqueza. Dicho de otro modo, en medio de la crisis gestionas para sobrevivir pero sin comprometer tus opciones de crecimiento en el largo plazo. Aunque no hace falta mencionarlo, esta afirmación es válida para cualquier sistema económico: capitalista, comunista o híbrido.
  9. La economía no determina qué es lo que valoran las personas. Lo que valoran las personas es lo que determina el valor económico de cosas y servicios. Si las personas valoran las botas de Cristiano Ronaldo pero no las mascarillas que usa el Dr. Julio Mayol, la consecuencia es que Ronaldo cobre mucho más que el Dr. Mayol. En mi opinión y no solo en las crisis, los valores más importantes son la libertad y la solidaridad; la capacidad que tienen las personas de ponerse en el lugar del menos favorecido para tratar de ayudarlo.
  10. En todas las crisis, las personas son lo más importante. Los equipos de personas libres y solidarias sobreviven a las crisis. Los otros equipos suelen fracasar y desaparecen como tales.

2 pensamientos en “Manejando la crisis.

  1. Felicidades por el articulo Iñigo, a veces es importante que alguien aporte esa vision sosegada que nos provoca la reflexion, permitiendonos valorar y analizar con mas claridad y proyeccion las situaciones dificiles. Cuidate mucho!!

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