Despacito y buena letra


Hace tres años, en el 2014, hice mi entrada sobre el año Cervino.

De las tres metas que me impuse aquel año, parece que voy a conseguir dos de ellas.

La primera consistía en reflotar a uno de mis clientes. El año 2016 va a ser el primer año con beneficios y rentabilidad adecuada. Si a eso añadimos que las expectativas para 2017 son positivas, se puede considerar que la reconversión se ha conseguido.

La segunda meta consistía en poner en marcha un proyecto de base tecnológica para predicar con el ejemplo. Estamos a punto de sumarnos a un proyecto muy interesante que ya consideramos nuestro pero del que aun no somos parte oficialmente.

Tres años para conseguir en parte los objetivos que tenía previsto conseguir en un año. Lo bueno es que las metas se están alcanzando. Lo malo es que el tiempo que necesito para ello es bastante superior al previsto.

Parece que estoy en el buen camino para ser el ejemplo viviente de lo que dice Anthnoy Robbins:«La gente sobreestima lo que puede hacer en un año y subestima lo que puede hacer en una década».

Para no meter la pata, mis metas para este año me las guardo hasta que sea capaz de fijarlas mejor.

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