Bocadillos y Business innovation coaching


Ayer participé en una mesa redonda organizada por CDTI y MINECO para dar a conocer a las empresas participantes en el programa Horizonte PYME lo que es el Business Innovation coaching, la innovadora figura creada por EASME para acompañar a las empresas que obtienen financiación del programa Instrumento PYME. En resumidas cuentas, ¿Qué hace un coach y qué utilidad tiene para la empresa?

La mesa redonda estuvo dirigida por el Dr. Luis Guerra (@lguerracdti) del CDTI. En ella participamos, Javier Criado Nesofsky (@nesofsky), Alejandro Fernández y yo.

Primero, lo primero: muchas gracias Luis por tu invitación.

Este tipo de jornadas están muy bien pues te permiten hacer un alto, recapacitar y aprender tanto de otros coaches como de las empresas. Ayudan a ser más conscientes del trabajo que realizamos y de la misión que debemos desempeñar con las empresas y para las empresas. De todo lo que se habló durante la mesa, yo me quedo con los siguientes mensajes.

Particularmente, me gustó mucho la diferencia que hizo Luis entre consultor, mentor y coach. Los tres acompañan a las empresas pero cada uno de diferente manera. El consultor aporta respuestas, buenas prácticas e incluso acción: ejecuta. El mentor acompaña la empresa desde la experiencia. El coach reta la empresa; lo cuestiona todo y, como Sócrates, hace que los empresarios y directivos sean conscientes y tomen sus propias decisiones. El Business Innovation coach hace las tres cosas pero su papel predominante es el de coach. Esto coincide con lo que más de una vez hemos comentado en las reuniones de Business Innovation coaches europeos.

Alejandro apuntó que la primera clave para que el coaching tenga éxito es la confianza entre los empresarios o promotores de la idea y el propio coach. Si no hay confianza, si nos reservamos información o si no compartimos todo lo que sabemos, el proceso de coaching no tendrá todo el impacto que puede tener.

Por mi parte, indiqué que el proceso de coaching necesita que los participantes; empresarios, directivos y coach, seamos humildes (no lo sabemos todo), curiosos (queremos saberlo todo) y comprometidos (queremos sacar de la nueva empresa o negocio todo el rendimiento posible: beneficios, empleo e impacto).

Javier visualizó de manera muy sencilla todo el proceso: un bocadillo de jamón. La nueva empresa es como un bocadillo de jamón ibérico que queremos vender a los inversores (o a la EASME para la fase II de Instrumento PYME, que actúa con los mismos criterios que un inversor capitalista). El jamón es el proyecto; la nueva empresa. Si no hay buen jamón, difícil vender el bocadillo. El coach es como el aceite y el tomate que unta el pan: refuerza el sabor del bocadillo. El pan es como el documento del plan de negocio para los inversores o la memoria que se presenta a EASME.

Nuestro reto es hacer excelentes bocadillos de jamón para que nos los “quiten de las manos”.

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