10 años de crisis y 5 lecciones aprendidas.


Hoy hace 10 años que estallaba la crisis económica de las subprime o crisis ninja que llevaba cocinándose unos cuantos años. Parece que en 2017 podemos dar por finalizada esta crisis aunque sus efectos aun duran en Euskadi en forma de empleo precario, bajos salarios, excesivo desempleo e incertidumbre.

¿Qué es lo que he aprendido en estos diez años? Aquí os hago un resumen de mis lecciones a lo largo de una crisis que ha sido brutal:

  1. Las burbujas financieras están por doquier y es difícil distinguir una burbuja, un activo inflado, de otro que no lo está. Y es más difícil cuanto más depende el valor del activo de las expectativas de los agentes económicos con respecto al valor intrínseco del mismo, o sea cuando no podemos referenciar el valor del activo a otros parámetros que subyacen al valor del mismo. Por ejemplo, es difícil establecer el valor de una colección de sellos pues dependerá de una demanda incierta, desconocida y, en el peor de los casos, inexistente; es más fácil establecer el valor de una acción en función del mercado de la empresa y de su estructura para aprovechar esa oportunidad. Además, mucho financiero especulador “vive” inflando y desinflando burbujas. Lección: invierte en activos cuya valoración esté fundada en bases sólidas.
  2. Los bancos son negocios de riesgo tanto en el sistema capitalista como en los demás. Para gestionar bien un banco, hay que conocer su balance, su cuenta de resultados y, sobre todo, su riesgo. El capital de los bancos es insuficiente para sostener sus activos; son gigantes no con pies de barro sino con pies muy muy pequeños. Si el valor de estos activos disminuye o desaparece, el capital del banco es insuficiente para mantenerlo a flote. El análisis de riesgo de los activos es esencial para garantizar la sostenibilidad de los bancos. Gestionar un banco no es fácil. Los bancos no creo que hayan sido los “malos” de la película. Sin embargo, muchos gestores han demostrado su incapacidad profesional. Desgraciadamente, pocos han respondido ante accionistas y ante la injusticia por su demostrada incompetencia e incapacidad. Aunque hayan cobrado como lo contrario. Lección: no todos los bancos son iguales, el riesgo de trabajar con cada uno de ellos es diferente. Una mala elección de banco puede evaporar tu patrimonio al tiempo que el banco desaparece.
  3. El resto de empresas, incluidas las industriales, no son bancos pero sí son negocios financieros. Obviamente, esto se ha notado y mucho en esta crisis. La financiación bancaria desapareció casi por completo en España en los años 2009 a 2015. Aquellas empresas con pocos recursos propios y cuentas de resultados débiles han desaparecido. Sólo han podido sobrevivir aquellas que estaban poco o nada endeudadas y con cuentas de resultados robustas con puntos muertos y umbrales de rentabilidad muy bajos. Como ya anunciaba McKinsey al inicio de la crisis en su célebre artículo “The new normal”, las empresas volverán a centrarse en el crecimiento orgánico. Esto supone dos actuaciones. Primera, la empresa necesita crecer si quiere ser sostenible y fuente de creación de empleo y riqueza. La segunda, esto debe conseguirse a partir de los propios recursos generados por las operaciones de las empresas. Primera lección: apalancar por apalancar te mata cuando llega una crisis. Segunda lección: En Euskadi, seguimos teniendo demasiadas empresas muy débiles con pocos recursos propios, poca caja y escasa imaginación para buscar nuevos negocios. Lo que nos lleva a la siguiente lección.
  4. Una crisis es como un terremoto para las empresas y, en general, para todos los agentes económicos. En el caso de las empresas, este terremoto que lo zarandea todo acaba con la caja. El dinero literalmente desaparece. Repetir lo que te ha llevado a perderlo todo no es una opción razonable. Cuando se tiene dinero, hay que explorar nuevas formas de hacer negocio. Durante esta crisis han pasado muchas cosas. En estos diez años, además de la crisis, ha habido dos fenómenos adicionales de consecuencias aun por descubrir. En primer lugar, la globalización se ha acelerado. Si hace diez años, estaba claro que la competencia era global; hoy sufrimos un recorte en los salarios directamente relacionado con los costes salariales de aquellos países con los que competimos. En segundo lugar, el avance tecnológico se ha vuelto a acelerar y afecta a todos los mercados. Ningún sector es ajeno a las nuevas tecnologías, básicamente porque están basadas en información y comunicación que son la base de todas las actividades humanas. Cualquiera que quiera sobrevivir no puede ignorarlas. Lección: la innovación no es un capricho. Los negocios deben innovar antes de que sea imprescindible. Se debe perseguir el complejo fin de sobrevivir creando riqueza gracias a la creación de mejores empleos: más dignos y bien remunerados.
  5. Como casi siempre, la crisis no ha sido una historia de buenos y malos. Más bien, es una historia de consciencia e inconsciencia. Desgraciadamente, el inconsciente suele ser alguien más seguro, menos acomplejado, fanfarrón y falto de humildad. El consciente suele tener más dudas, no tiene miedo de hacerse preguntas, es curioso y humilde. Tendemos a hacer caso a los primeros en épocas de bonanza y nos volvemos a los segundos cuando las cosas ya están “chungas”. Lección: los conscientes y humildes son la mejor compañía en cualquier situación.

¿Qué habéis aprendido vosotros?

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